6 de Junio, el día Del pensamiento y de la memoria.
Así se cuenta la historia una vez más. Ahora queda el honorable recuerdo de la memoria, cual cuervo de Odín, que se posa en el márbol blanco manchado por la tierra. Y que sólo así se revela el nombre del hombre caído. El otro ave, el pensamiento, reposa en las ramas más bajas de los árboles que dan sombra a las muchas cruces blancas sobre el campo de los caídos. Pero ni él ni sus hermanos florecidos alcanzan a cubrirlas todas las tumbas. Es, como toda tierra, el descanso eterno de aquellos que decidieron encarnar el papel de héroes. La voluntad férrea, acompañada quizás por una jovén y audaz proeza. Creo que es algo loable, y siempre lo pensaré.
No conozco el plomo o el hierro marcial en carne propia. Soy, como muchos otros que estuvieron antes, quien usa la pluma para para cavilar sobre las acciones de otros hombres, y mujeres que tuvieron que decidir sin saber qué era lo que ocurría. Los tiempos cambian y vamos amoldándonos entre todos un poco más y más. Pero es algo que sólo refleja un aspecto ínfimo de lo que fue.
Considero así que las cicatrices de la guerra solo sirven para que tantos horrores no vuelvan a ocurrir. La hipocresía nos enseña que a muchos no les gusta aprender. Pero, cómo cierto escritor ingles dijo y creyó fielmente que aún la criatura más pequeña puede cambiar el curso del futuro, se puede cambiar el destino. Todo lo que se para evitar tener un cruz de mármol que solo guarda el nombre, el pensamiento y la memoria. Mientras que la forma corpórea yase en las playas de Normandía, descansando, quizás para siempre.
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