Día D 2026, La historia no está para que te guste o no..
Como dijo Galeano una vez, “la historia no está para que te guste o no”. Y este aprendizaje cuesta mucho. No sólo por el ser patriota o por fanatismo, incluso admiración sin relación alguna. Tan sólo por una vana cualidad de situación socio cultural. Y una guerra, muchas veces supera con creces esta pauta. Hay deciciones inportantes y, a menudo, quienes la pelean tratan de evitarla. Pero, enfoquemos la historia desde un punto de vista estrátegico y no, como una crisis social, cultural, económica, y tantas otras amarguras como las que genera.
Se ha dicho en el pasado, medio como un discurso de clases, que las guerras se hacen por un punto que no pudo ser más. Quien decide eso, parece ser que tiene una inversión en armamento.
De todas las grandes guerras, recordadas, penosamente, hay dos que tienen una particularidad. Haber inmiscuído a la mayor cantidad de gente posible. Quienes querían la guerra, pronto se dieron cuenta que no es un camino para admirar. Pasado el tiempo ven la guerra como una crónica, incluso recordando menos de lo que les haría bien. Esto pasa, con todos los agentes de una historia. No es algo para nada lindo de tener como memoria del presente algo tan horrendo. Y pasa que, este día, el día D, pudo ser peor. De hecho la guerra pudo ser tan peor como no tenemos ideas. Y es sólo por el punto estratégico. Sin el haber podido conquistar esa playa, habría demorado meses o años más. Y eso es sólo el terror en la tierra. Fue la operación anfibia más grande jamás hecha por el hombre. Fue planeada de forma quirúrgica y así se llevó a cabo. Para evitar las filtraciones mantuvieron en secreto a miles de soldados. Los alemanes los esperaban, pero no sabían en donde. Hay admiradores del plan de este desembarco. Hay fanáticos y gente que le fascina, otros, a penas si embozan una reacción curiosa y lo recuerdan como una fecha más. Como la caída de roma, de constantinopla, de la revolución equis de una tierra. Otros que se enojan, y culpan la historia. Yo recuerdo a Galeano siempre, sabiendo conocer un pedazo horrible de la historia, pero teniendo en cuenta que no es suyo, mio, nuestro. Está ahí y de él debemos aprender para no cometer el mínimo error y, a fin de cuienta para eso estamos, para aprender.
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